
LA SALUD EN CLARO
Cuando los milagros no existen.
Por: Xavier Tello
A lo largo de la historia, la medicina ha tenido muchas variantes y se ha basado en diferentes raíces que la han llevado hasta donde está en este momento. Sea la medicina basada en el método científico, documentada y reproducible o cualquiera de las formas utilizadas de medicina alternativa y tradicional; recurrimos a médicos que nos valoran de diferentes maneras y nos prescriben tratamientos acorde.
En otro nivel, para algunas personas creyentes, existen enfermos (muy pocos) que han sido curados a través de milagros [reales]; no ahondaremos en ello.
Desde un poco más de una década, hemos sido testigos de un enorme “boom” en la promoción y publicidad de otro tipo de “milagros”; aquellos que curan y resuelven diferentes tipos de padecimientos, sin explicación científica probada, adecuadamente documentada o sencillamente sin molestarse en dar mayor explicación. Los “productos “milagro”.
La enorme popularidad de estos “productos milagro”, está basada en tres factores: En primer término, una apremiante necesidad de la gente por dar solución a algún padecimiento. Este puede ser tan grave como el cáncer o tan común como el cansancio.
En segundo lugar, una falta de cultura de la salud entre la población lo que la hace lábil a cualquier tipo de mensajes que prometan una mejoría en su condición.
Por último, una legislación sanitaria terriblemente laxa que permite que se transmitan mensajes y se den a entender propiedades curativas de ciertos productos, sin estar probados científicamente o documentados de forma adecuada.
El grave problema de estos productos, no es –curiosamente el que puedan causar un daño directo, sino el daño colateral que pueden ocasionar en la gente que retrasa un tratamiento médico profesional por haber comprado o accedido a estos productos.
Para la mayoría de la gente, es difícil ser objetiva cuando sus condiciones de salud son complicadas; los pacientes –al final del día- solamente buscan estar mejor y se aferrarán a cualquier promesa que se les dé.
Depende de nosotros el tener siempre en cuenta que solamente un médico calificado pude estudiarnos y tratarnos si enfermamos; y que existe un riesgo muy grande para nuestra salud al acceder a “productos milagrosos” sólo por que se anuncian en los medios de comunicación.
En caso de duda lo mejor será siempre: acudir con un médico.
Saludos cordiales.
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