
LA SALUD EN CLARO
De las fritangas y la corrección política.
Por: Xavier Tello
En “El castillo de la pureza”, Claudio Brook camina por la ciudad vendiendo raticidas. Se detiene en un puesto de tacos y pide uno. Lo come de dos o tres mordidas y de verlo comer se antoja.
Las fritangas han formado parte de nuestra cultura desde la época de la Colonia, donde un sincretismo culinario hizo que nuestras ancestrales tortillas se sumergieran en manteca de puerco con cualquier relleno, cualquier “topping” y cualquier salsa. El resto es historia.
Según investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición (INNSZ), los mexicanos somos más propensos a padecer un tipo específico de desajuste de los lípidos (colesterol y triglicéridos) que, además de hacernos más vulnerables a infartos, explica la elevada tasa de Diabetes tipo II que existe en México.
Gran parte de la responsabilidad de estos trastornos recae en la dieta, que es rica en harinas refinadas combinada con grasas saturadas de origen animal; es decir, los componentes de cualquier antojito o fritanga.
Las fritangas (dé el lector su nombre favorito o variedad local) se expenden generalmente en puestos al aire libre y en condiciones de higiene terriblemente precarias.
Cualquiera de estos antojitos es un potencial vector de organismos patógenos como Salmonella, Shigella, Amibas, Giardia y una variedad enorme de lombrices intestinales. Sin embargo no hay control ni regulación.
¿La causa? Son antojitos… Mexicanos.
En la última década se ha criticado el modelo de “fast food” importado a nuestro país y se le ha culpado de las enfermedades cardiovasculares. Sin embrago, por insana que una hamburguesa pudiera ser, no lo es más que una quesadilla frita, un tamal ( y su atole), un pambazo o una torta ahogada. La hamburguesa además (nos guste o no) está sujeta a un control de calidad bacteriológico que no se aplica a las fritangas callejeras.
Pasará el tiempo. Se educará a la gente sobre los riesgos potenciales de comer “fast food”. Se combatirán a las franquicias, sobre todo a las Estadounidenses.
Las fritangas quedarán al final. Tal y como son. ¿La razón? Son mexicanas. Son nuestras. ¿Qué mal nos pueden hacer?
Saludos cordiales.
http://Blogs.Strat-Cons.com
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Twitter.com/StratCons

Lo peor es que ni siquiera hubo una p...
Y pensar que la simpatía que gozaba e...
Buen articulo mi querido Xavier, fija...
Excelente la forma en que lo redactas...
Buenas tardes, me llamó la atención t...