¿Día mundial de La Madre Tierra?

Por Noé Toledo

4,440 ó 5,100 millones de años es la edad que geólogos y geofísicos le dan a nuestro planeta desde que comenzó, entre gases, polvo y materia, su perpetuo girar alrededor del Sol.

Periodos de extremo calor, de deshielos, de inundaciones y de condiciones climáticas extremas; después silencio.

Entonces sucedió.

Convergencias y divergencias; afluencias y confluencias; pormenorizaciones de un todo en pequeños átomos que, imitando nuestro eterno girar, se funden en una amalgama de extrañas posibilidades, que en turno, se volvieron increíbles probabilidades, para finalmente transformarse en ese pasmoso fenómeno llamado vida.

2,500 millones de años, de acuerdo al mismo séquito de estudiosos, es el tiempo que marca la aparición del Homo Sapiens en la Tierra.

Se dice, (no sin cierta pompa), que el ser humano a avanzado más en los últimos 100 años, de lo que avanzó en toda su historia. Sus “saltos” tecnológicos van desde domar el fuego, hasta perfeccionar la rueda; desde la yunta para arar la tierra, hasta el hierro y el bronce para transformar su medio; de la revolución industrial, a la revolución de las ideas.

Increíble pensar que animales que en otrora respiraron y recorrieron los trazados dictados por instinto y genética, se convirtieran en el combustible fósil más usado en el último siglo.

Plástico, silicón, circuitos integrados, fibra óptica; distancias que se reducen por la inmediatez del momento mientras que, simultáneamente, se crean profundos abismos entre las personas.

Fosos existenciales creados por nuevos puentes “digitales” que conectan mentes, a cambio de separar los cuerpos.

Auspiciados por este vacío increíblemente saturado, llegan, cual gris desfile en una tarde lluviosa, la ecología, el reciclaje, los combustibles alternativos, los materiales biodegradables, y el “cuidado” del medio ambiente.

¿Será realmente nuestro entendimiento del prodigioso despliegue de vida, intentando trabajar al unísono como un solo sistema, el que nos lleva a querer cuidar el planeta?

O, como tristes “genios” imbéciles, ¿Será el entendimiento de que moriremos bajo la tiranía de la evolución, suplantados por especies cuyo trazado primario sea el equilibrio y la mesura, lo que nos lleva en el rumbo del crecimiento “ecológico”?

Difícil y acaso equivocada presuposición es generalizar.

Habrá aquellos que escuchen el llamado de la Tierra; habrá otros que, cual perro siguiendo su propia cola, simplemente busquen sobrevivir. Blanco y negro; frío y caliente; arriba y abajo; ojalá y el magnífico despliegue de vida fuera así de simple, pero sabemos que hay un gris; conocemos que existe algo tibio y también entendemos que hay un “en medio”.

Ya sea que el Día de la Madre Tierra se celebre por un místico llamado solo audible por unos pocos, o por una moda pasajera seguida por “ciegos” de enormes y resplandecientes ojos, al final, convencidos o acarreados, creyentes en la existencia de algo más grande que ellos o pragmáticos convencidos de que la imagen que ven en el espejo cada mañana es realmente como son ellos, nuestro planeta demandará, con una voz cada vez más fuerte, aquello que él mismo nos dio desde los orígenes de la vida, justo en medio de un despliegue casi fantástico de oportunidades.

Nos exigirá respeto.


Comentarios

2 Comentarios

  1. Agustin el mayo 19, 2011 a las 20:48

    Coincido totalmente, de no haber un cambio de políticas mundiales, la Pachamama nos pasará la factura de la falta de respeto total que tenemos hacía ella. Buena nota!

  2. Sergio Flores el mayo 27, 2011 a las 22:09

    dices… “moriremos bajo la tiranía de la evolución” en este sentido creo que no deberiamos llamarle evolución si no “desarrollo irracional”, pero muy buena la publicación… saludos!

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